Paciente de 49 años que consulta por dolor intenso en la zona del tercer cuadrante. Está en tratamiento con antibiótico y antiinflamatorio desde el día anterior. Se le recetó en el servicio de urgencias del C.A.P. Nos trae la radiografía que le hicieron para que veamos la caries que le diagnosticaron. Al hacer una radiografía desde otro ángulo, una aleta de mordida, se comprueba que lo que parecía una caries no es otra cosa que el efecto de la veladura cervical. Le informamos de que se sospecha de fisura y que hemos de abrirla con una fresa muy pequeña para valorar la profundidad y poder realizar un diagnóstico más preciso. Esperamos unos días para que el antibiótico haga efecto.

A la semana siguiente, la paciente nos comenta que únicamente sintió alivio el día anterior a la visita y que esa misma noche se despertó con un dolor intenso en la pieza. Ella es consciente que el dolor fue provocado por el hecho de apretar los dientes (bruxismo), lo que nos indicaba más aún la posibilidad de una fisura profunda, ya que la paciente no utiliza placa de descarga.

El compañero que la atendió el primer día no encontró sondaje positivo y yo no sondé el día de la apertura de la fisura. Al abrir la fisura se comprueba que ésta era subgingival y estaba en comunicación con la cámara pulpar. Cuando se accede a la cámara se nota el olor característico de una infección anaerobia.

Se le realizó la extracción de la pieza y se le programó para realizar un implante.